Rendición de cuentas, Qué celebran?


La Rendición de Cuentas fue otra excusa para que el equipo económico del gobierno celebrara el ajuste fiscal que procesa de espaldas a la gente y al mundo.


¿Cómo ajusta la administración Lacalle Pou? Primero, subiendo los impuestos:


  • 2 puntos más de IVA en compras con débito y medios de pago electrónicos;

  • + IRPF por cambio en la variable utilizada para el ajuste de franjas;

  • + IASS, también por el cambio en esa variable;

  • Nuevo impuesto transitorio del Covid, a empleados públicos;

  • + IMESI a consumidores: bebidas, tabacos y cigarrillos, y combustibles.

Así, aumentó la presión fiscal, en

215 millones de dólares.

 

Después, recortando áreas central del Estado:


  • 86 millones de dólares en salarios (38 millones, solo en Educación -Anep-)

  • 124 millones de dólares en inversiones (46 millones, en transporte; 32millones, en vivienda; 11 millones, en INAU);

  • 99 millones de dólares en recursos necesarios para el funcionamiento de escuelas, hospitales, CAIF, y el resto de los órganos del Estado.

Las tijeras liquidaron

309 millones de dólares.

Los ajustes fiscales nunca salen gratis, y menos en medio de una crisis. Hoy, en Uruguay hay 100.000 pobres más que los que había hace un año: es el mayor aumento de la pobreza desde la crisis de 2002.

El ajuste fiscal ni siquiera trajo eficiencia: Uruguay fue el país con el peor desempeño económico de la región. La economía se contrajo en un decepcionante 5,9%, una consecuencia de las políticas aplicadas: recortes de salarios y de jubilaciones, recortes de inversión pública en momento de crisis; el futuro es poco alentador: mientras Uruguay achica las previsiones de crecimiento para este año, los países de la región las modifican al alza.

Los objetivos del gobierno son igual de claros que las prioridades de su equipo económico:

nuevamente, trabajadores y jubilados serán la variable de ajuste, al tiempo que se festeja el resultado fiscal, como si fuera un fin en sí mismo. Por ejemplo, según los números de la propia administración Lacalle Pou, en 2020, podrían haberse destinado 140 millones de dólares adicionales al combate de los efectos de la pandemia, respetando las metas fiscales fijadas por la ministra Arbeleche y el director Alfie. Sin embargo, la opción fue sobrecumplir las metas fiscales autoimpuestas, desatendiendo las necesidades de la gente.